Práctica formal: Atención plena a los pensamientos – Sal de tu Mente
Lección 1, Tema 1
En Progreso

Práctica formal: Atención plena a los pensamientos

Juanjo 29/02/2024

Durante esta semana te propongo prestar atención a tus pensamientos, como ya sabes meditar no consiste en dejar la mente en blanco, ni huir de tus pensamientos, sino simplemente de ser conscientes de su presencia, observando como aparecen y desaparecen sin engancharnos a ellos.

La práctica de la atención plena a los pensamientos te ayuda a desidentificarte de ellos, a comprender que tú no eres tus pensamientos sino quien los observa desde la distancia.

Los pensamientos son un producto de la mente que no siempre reflejan la realidad tal y como es, ni siempre ayudan; a veces no son más que ideas erróneas que nos conducen a un sufrimiento innecesario.

Para aprender a distinguir los pensamientos útiles de los que no lo son es necesario aprender a observar nuestro contenido mental, el tipo de pensamientos que suele generar nuestra mente.

Al prestar atención a nuestros pensamientos podemos descubrir si tenemos una mente con tendencia a generar preocupación y ansiedad o confianza y serenidad, por ejemplo.

De ahí la importancia de entrenar en el “darse cuenta” al yo que observa nuestro contenido mental.

Práctica:

Siéntate en una postura cómoda con la espalda erguida pero sin tensión, ni rigidez.

Comienza realizando tres respiraciones lentas y profundas para conectar con las sensaciones de la respiración.

Luego mantén tu atención en la respiración, observa su ritmo natural, sin intentar controlarla ni modificarla.

Durante unos minutos lleva tu atención a la parte de tu cuerpo en la que mejor sientas las sensaciones físicas de tu respiración, en los orificios de tu nariz puedes notar el roce del aire o su cambio de temperatura al entrar y salir de tu cuerpo, en el abdomen y el pecho puedes notar cómo se expanden al inhalar y cómo se contraen al exhalar. Dedica unos minutos a prestar atención a esas sensaciones físicas.

Como siempre tus pensamientos irán y vendrán, cada vez que te des cuenta de que te has quedado enganchad@ a alguno de ellos, simplemente vuelve a llevar amablemente tu atención a la respiración.

Lleva luego tu atención hacia los pensamientos que aparecen en tu mente; obsérvalos sin intentar controlarlos, ni engancharte a su contenido.

Cuando aparezca un pensamiento pregúntate ¿Se trata de un pensamiento del pasado, del presente o del futuro?

Si es del pasado puedes decir mentalmente “pasado”, si es presente “presente” y si es futuro “futuro”.

No te quedes enganchad@ a él, simplemente observa su contenido desde la distancia, déjalo evolucionar y alejarse libremente.

Date cuenta de que tú no eres tu pensamiento, sino quien lo observa. Tus pensamientos son una construcción de tu mente intentando interpretar la realidad.

Si durante la práctica algún pensamiento consigue atrapar tu atención, de forma amable y serena lleva tu atención unos segundos a tu respiración antes de volver a prestar atención al flujo de pensamientos.

Dedica unos minutos a observar atentamente y con curiosidad tus pensamientos desde la distancia sin involucrarte en ellos.

Para finalizar toma consciencia del lugar en el que te encuentras, del espacio que ocupa tu cuerpo, de la temperatura y los sonidos del lugar en el que te encuentras.

Antes de abrir suavemente los ojos y dar por terminada tu práctica, dedica un momento a agradecer este tiempo que te has dedicado.

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