¿Por qué salir de tu mente? – Sal de tu Mente
Lección 1, Tema 1
En Progreso

¿Por qué salir de tu mente?

Juanjo 02/02/2022

Porque en ella se encuentra el verdadero origen de tu sufrimiento.

Vivimos identificados con nuestra mente, sin cuestionar lo más mínimo cuanto nos cuenta, permitiendo que condicione nuestra realidad sin ningún tipo de reservas.

Se cree que nuestra mente genera unos 60.000 pensamientos al día y que en la mayoría de las personas el 70% de esos pensamientos son negativos.

Miles de años de evolución han moldeado nuestro cerebro para garantizar nuestra supervivencia, de ahí su especial predilección por detectar y atender posibles amenazas.

Es por eso que el ranking de nuestra actividad mental está encabezado por pensamientos negativos, preocupaciones, miedos y emociones negativas.

Una estrategia defensiva “engañosamente” efectiva que solemos poner en práctica para evitar el sufrimiento emocional es la de intentar distraer nuestra mente con pensamientos positivos.

Si, por ejemplo, estoy “rumiando” mi tristeza, puedo hacer un esfuerzo por enviarme mensajes positivos que me motiven y que me hagan sentir mejor. Puedo animarme con frases positivas del tipo: “No voy a dejarme llevar por la tristeza”, “Tengo que sacar fuerzas y levantar cabeza”, “Ésto no va a poder conmigo”, “Todo cambiará”…. Posiblemente al poco tiempo comenzaré a encontrarme mejor de ánimo, pero a la mínima que me descuide mis pensamientos negativos volverán.

Sin darme cuenta he caído en un error estratégico. Al creer que mi problema son los pensamientos negativos, he luchado contra ellos generando pensamientos positivos.

Inconscientemente he creado un problema mayor: para dejar de pensar cosas negativas, tengo que estar constantemente pensando cosas positivas. Es decir, no puedo parar de pensar, con lo que estoy reforzando mi hábito de “rumiar”.

¿Qué es la rumiación?

Es el pensamiento repetitivo, automático e involuntario que, lejos de ayudarnos a regular nuestras emociones, las intensifican.

Es un darle vueltas una y otra vez a un mismo tema sin llegar a ninguna solución.

El primer paso para la regulación emocional es vaciar nuestra mente, deshacernos del parloteo mental automático, dejar de prestar atención a nuestros pensamientos para tomar conciencia de qué hago, que pienso y que siento en este momento.

Esto nos ayudará a desarrollar un más pensamiento consciente, voluntario, reflexivo y constructivo, que nos lleva a actuar y nos ayuda a resolver una situación.

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