Introducción – Sal de tu Mente
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En Progreso

Introducción

Juanjo 29/02/2024

Jung establece dos tipos de diferencias individuales en la psicología humana: introversión y extraversión.

El introvertido tiende a estar más condicionado por los objetos de su interés. El punto de vista introvertido procura por encima de todo supraordinar el yo y el progreso psicológico subjetivo al objeto. Lo ve todo desde el ángulo de su concepción propia.

El extravertido tiende a estar más condicionado por la intimidad con el sujeto. El punto de vista extravertido subordina el sujeto al objeto, atribuyéndose a éste un superior valor. Lo ve todo desde el terreno del acaecer objetivo.

También existe una especial tendencia a la compensación de la unilateralidad del propio tipo, tendencia conveniente desde el punto de vista biológico, ya que persigue el mantenimiento del equilibrio psíquico.

La compensación da lugar a caracteres o tipos secundarios.

Todo individuo posee ambos mecanismos, el de la extraversión y el de la introversión, y sólo el predominio relativo de uno de ellos es lo que constituye el tipo.

La alternancia de ambas formas de actividad psíquica debería corresponder un proceso de vida normal. Pero las circunstancias exteriores y la disposición íntima son con gran frecuencia favorables a uno de los mecanismos, siendo un impedimento para el otro o restringiéndolo. Si tal situación se hace, de algún modo, crónica, surge el tipo, es decir, la disposición habitual en la que uno de los mecanismos predomina de modo permanente, ciertamente sin ser capaz de suprimir de una manera total al otro.

No sólo puede distinguirse a los individuos por su diferencia universal de extraversión e introversión, sino según sus distintas funciones psicológicas fundamentales.

Por funciones fundamentales entiendo el pensar, el sentir, el percibir y el intuir. Cada uno de estos tipos puede además ser introvertido o extravertido

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